Si hay algo que en verdad detesto de mi género y congéneres es la manía de echarle la culpa a las hormonas de los estados de ánimo.
Es cierto, está comprobado científicamente que hay una relación entre el ciclo menstrual y los cambios de humor de las mujeres, pero de ahí a tener como cartita bajo la manga el temita cada vez que una se pone sensible, come on!!!
Recuerdo que antes de conocer las maravillas de la píldora, nunca tuve grandes problemas con mis cambios de humor -siempre hay una clara tendencia a andar de mal humor en mí, jajaja!!!- y que la regla no cambiaba en lo absoluto la situación. Si había que hacer educación física, filo, mayor cuidado con el tema no más. O si me sentía ¿más sensible? que lo normal nunca se lo achaqué a las hormonas, sino a mi propia personalidad un tanto voluble. Mis compañeras, en cambio, exigían trato especial en esos días del mes. Que no podían rendir lo mismo, que estaban más sensibles, que no podían prestar atención como siempre. Los profes -generalmente los hombres- creían la cuestión como si fuera la verdad más absoluta del universo: si una mujer está con la regla, mejor dejarla en paz y decirle amén a todo.
En mí humilde opinión eso es una gran mentira. Si bien hay una correlación hormonas/humor, la cuestión no puede ser para tanto. ¿Estás adolorida? Tómate algo, lo mismo que si tuvieras un dolor de cabeza. ¿Más sensible de lo normal? Patrañas, todas las minas somos más sensibles de normal y la regla es la excusa para poder validarlo.
Yo siempre he mirado con compasión a aquellos pobres pajaritos que tienen que decir amén a lo que diga la polola porque está en esos días. Yo que tomo pastillas desde tiempos inmemoriales, solucioné los cambios de humor y el sufrimiento probando y probando hasta que encontré la hormona adecuada. Jamás le eché la culpa de mis cambios de humor a las hormonas, ni menos me puse más insoportable de lo normal por el tema (lo insoportable en mí es como natural).
Hombres del mundo, ¡despertad a la verdad! Eso de achacarle a las hormonas los cambios de humor, la pesadez, lo bruja e insoportable es solamente una gran exageración de la verdad que le ha permitido al género femenino el control del mundo.
Aunque, pensándolo bien, si usted, joven mozuelo, deja que lo ninguneen bajo la premisa de "esos días", se merece seguir siendo ninguneado hasta que aprenda a no ser tan... huevón.
Juana La Loca
