lunes, 10 de agosto de 2009

¡No me estoy haciendo la difícil!

Hay mujeres a quienes les gusta hacerse las difíciles. No digo que sea bueno ni malo, sólo es. De hecho, creo que guardando ciertos límites, puede ser interesante. Ser un poco más “hard to get”, verlos esforzarse más, y alargar un poquito más el proceso de conquista, las mariposas en el estómago y la seducción. A veces, ellos también valoran más algo que no les resultó tan fácil. Pero si bien la aventura de la conquista puede ser muy agradable, la verdadera aventura casi siempre comienza con la relación, cuando enfrentas una serie de nuevos retos y desafíos, que van más allá de que la pareja tenga química y se gusten.

Sin embargo, generalmente en el juego de ser difícil siempre hay señales –a veces sutiles, a veces no tanto- de que lo que tiene que pasar, VA A PASAR, sólo que lo estás haciendo esperar un poco. Siempre hay algo de coqueteo, sonrisitas cómplices, una que otra frase juguetona, algo para que entienda que eres difícil, no imposible. Cuando esto no está presente, no te estás haciendo la difícil, simplemente no estás interesada.

Antes de concentrarme en este último punto, quisiera explicar algo. Hay mujeres (quizás hombres también, pero hasta ahora no me ha tocado ver a ninguno) que siempre mantienen el jueguito de la seducción, aunque nunca vaya a pasar nada. Una cosa es ser coqueta, y otra dar señales de que podría haber algo donde nunca lo habrá. Las féminas que hacen esto, generalmente lo hacen porque les gusta la atención masculina y sentir que tienen a todos los hombres que las rodean interesados en ellas. Casi siempre son odiadas por sus congéneres por lo mismo. Porque en su afán de sentirse el centro de la atención, ilusionan a algunos hombres a quienes nunca les darán la oportunidad. Otras, con tal de mantener la atención que alguna vez tuvieron, son capaces de convertirse en “amigas aguja” cuando su “amigo” tiene novia. Cuando hablo de “hacerse la difícil pero dar señales de que en algún momento pasará algo” excluyo a este tipo de mujeres. Ellas no lo hacen por ampliar el momento de la seducción, tienen otros motivos. Y si usted es enamoradizo y se encandila fácilmente con el coqueteo, preste atención cuando las vea y aléjese, porque lo más seguro es que de aquí salga con saldo negativo.

Volviendo al tema inicial, yo me considero demasiado evidente cuando me gusta alguien como para hacerme la difícil. Quizás soy fácil o simplemente soy muy transparente. Pero es como que a algunas nos ocurre que toda la objetividad se nos esfuma cuando nos gusta alguien. No nos damos cuenta que él nos está coqueteando porque “no puede ser que se haya fijado en mí” y no somos capaces de aplicar ninguna “estrategia”. Es como que somos espontáneas porque en realidad no nos queda otra.

Pero cuando el sujeto No nos gusta, la gran mayoría siempre SABEMOS cuando éste está interesado en nosotras. En serio chicos, con algunas excepciones, la mayoría son bastante evidentes. A las chicas a quienes les gusta la atención masculina a las que me referí hace un par de párrafos puede que esto no les incomode. Pero a otras sí. Ver a alguien interesado en ti –a veces en serio, otras por pura calentura- cuando a ti no te interesa es una lata. Porque si el tipo te expresa lo que sientes, es más simple, le dices “yo no estoy interesada” y punto. Pero esto rara vez ocurre. Hay que tratar de darle a entender que no pasará nada de otro modo y si esto no resulta lavarte las manos y decir “OK, si yo no le he dado motivos para ilusionarse, no es mi problema”. Tampoco puedes llegar y confrontarlo así como así, porque si es orgulloso, lo negará, no importa que tan obvio haya sido, y puede que tú quedes como la loca o la egocéntrica.

Por lo menos yo, cuando digo que NO, es NO. Nada de “dime que no pero en realidad dime que sí”. Como dije, lo de hacerse la difícil, a muchas no nos va porque no nos interesa o simplemente no nos resulta, y las que sí lo hacen, siempre buscan alguna forma (para estas cosas siempre sabemos como arreglárnoslas) de dejar en claro que en realidad sólo están haciendo esperar al galán de turno, pero que no es un “no” definitivo. Por eso me molesta el tipo que no entiende un no firme y claro cuando se lo dan. Recuerdo a un tipo que sin importar lo cortante que fueran con él, o lo directa que fuera la mujer en decir “deja de molestarme, tengo novio”, insistía de todos modos. Claro, era una patética excusa de hombre, de ésos que dejan mal al género, pero desafortunadamente hay otros como él. Era capaz de jotear a la novia del amigo sin problemas, o esperar a que su propia novia saliera de una fiesta para lanzarse cual ave de rapiña sobre alguna incauta desprevenida (que casi siempre lo rechazaba).

Cuando le dio conmigo, primero fui cortante con él, porque me desagradaba y no tenía intenciones de ser suave. Y me consta que dije cosas que hirieron su orgullo. Pero no fue suficiente. Insistió igual. Después de eso decidí que en realidad no valía la pena preocuparme y superé mi compasión inicial (algo así como un “qué lata que pierda el tiempo conmigo si en realidad no le voy a dar bola”) y recordando su historia (otras fueron cortantes antes que yo) entendí que esto no iba a funcionar.

Dejé que me piropeara por MSN y que perdiera el tiempo creyendo que quizás yo sí iba a caer. No lo alenté, pero tampoco lo rechacé más. En serio, ¡ya hice eso hasta el cansancio y no funcionó! Incluso una vez después de que lo rechacé por enésima vez tuvo el descaro de decirme “pero si todo es broma, en realidad no estoy interesado en ti”, como si una fuera tonta. Tuvo que hacerse la idea de que no estaba interesada en él cuando en una fiesta se me tiró encima y yo le corrí la cara. Después de eso, no insistió más, asumo que entonces se sintió realmente humillado. No estoy orgullosa de que el asunto haya llegado a eso, pero todo se podría haber ahorrado si hubiese captado que el no inicial, era un no definitivo y que yo no estaba dándole ninguna señal confusa, de hecho, fui bastante directa en rechazarlo y hasta pesada hasta que me aburrí y decidí dejar que hiciera lo que quisiera (claramente no lo importante). Bloquearlo de msn tampoco habría funcionado porque es parte de uno de mis círculos de amigos, me lo habría topado de todos modos y tampoco quería que anduviera pelando (si hasta me lo imagino diciendo "la loca esa cree que la joteo, ¿por qué me persiguen las minas locas?"). Por el incidente de la fiesta sabía que no me iba a pelar, ya que se sintió humillado. No, ahora se iba a quedar calladito, calladito.

Conclusión: todo sería más fácil (no sólo para ellos, para una también) si captaran que el no es no. Sé que hay un estereotipo de mujeres que no saben lo que quieren y que dicen una cosa pero quieren decir otra. Pero son fáciles de reconocer, y si te conocen y se dan cuenta que no eres así, entonces entiéndalo, aquí no hay mensajes ocultos, es un “no” de verdad. Si no hay coqueteo, entonces tampoco me estoy haciendo la difícil, además, a no todas las mujeres nos va ese juego. Facilitémosle la vida a todos y entendamos que no siempre hay indirectas y mensajes ocultos, a veces una simplemente está diciendo exactamente lo que quiere decir.

Faye

jueves, 6 de agosto de 2009

Maldita su baja autoconfianza

Me atrae un Amigo. Tenemos gustos similares, es inteligente, simpático y agradable. Además, me pasa algo con él que hace tiempo no me ocurre con otros, y es que a su lado puedo ser yo. Me siento cómoda.

Sin embargo, hay un 'pero': le falta una actitud más confiada respecto a sí mismo.

Esa inseguridad que muestra hace que tambalee todo lo que puedo sentir por él, ya que no me convence del todo. Es como cuando te venden un buen producto de mala gana, sin destacar todos los pros que tiene. Una queda con la sensación de que, a fin de cuentas, no vale la pena.

(En todo caso, no puedo condenarlo ni patalear, porque yo también suelo pensar así de mí. ¿A quién no le dan bajones? Lo malo es que si a él le dicen 'oye, te quedó re-bien tal cosa', responde algo como 'gracias, pero...' o lo agradece con exceso de modestia, como diciendo 'eso lo dices porque eres mi amiga' ¡PUAJ!*).

A veces tengo ganas de motivarlo para que se saque más partido, o decirle que hay al menos una mujer interesada en él. Se me quita luego. Sinceramente, esos temas los tiene que ver un psicólogo o alguien más capacitado que yo. Hay ideas fijas que no desaparecen sólo porque otra persona se la juegue, sino que debe pasar tiempo, harta agua bajo el puente, tiene que haber un esfuerzo del afectado y mucho optimismo (más escaso y valioso que el oro).

Aparte, no estoy ni ahí con dejarlo listo para que haga estreno de su nueva autoconfianza con otra.





Hmm... Es mejor que sigamos siendo amigos, jaja.

MilDiez


*= Me acordé de Segundo, un ex que me contestaba algo similar cuando le decía que era bonito: 'Eso lo dices porque eres mi polola'. Irónicamente, tuvo razón xD

lunes, 3 de agosto de 2009

M.A.C.H.O.T.E.S.


Querid@s, queremos dar a conocer la nueva colaboración que tendremos a partir de hoy con nuestro blog hermano, M.A.C.H.O.T.E.S., empezando con un texto que nos envía Quiltro, ¡Disfrútenlo!.

Caminamos desde el Narciso hacia Bilbao. Mely, Carlos y yo. Y de pronto salió el tema de escribir algo en este blog. Yo había prometido hacerlo, tenía las ganas de participar pero no así el tema, pues sentía que no sabía sobre qué hablar respecto a mi ex, puesto que mi última polola la tuve el año 2006. Entonces caí en cuenta que estaba haciendo una suposición.

¿Qué es una ex? ¿Qué requisitos debe cumplir alguien para decirle ex?

Según la RAE hay algunas definiciones y usos interesantes
* Que fue y ha dejado de serlo.
* Persona que ha dejado de ser cónyuge o pareja sentimental de otra.
* Significa 'fuera' o 'más allá', con relación al espacio o al tiempo.
* Indica privación
* A veces no añade ningún significado especial.

Pensé entonces, en mi definición de la ex. Desde La chica de la polera roja con la que baile salsa y que me secuestró en mi cumpleaños recién pasado, hasta Marylin, la primera niña que bese en mi vida, dentro de un armario en su casa; todas han sido mis exs. Si es que entiendo a aquellas mujeres como algo “que fue y que ha dejado de serlo”.

Esta es una carta dedicada a todas ellas:
A mis escasas pololas
A las de los besos furtivos entre música y bailes
A las que nunca les di un beso pero ocuparon mis ganas por robarles uno
A las que tuve a mi lado sin título alguno y sin compromisos
A todas con las cuales de alguna manera u otra me he involucrado a mi pesar o al suyo, o al revés para mi bien o el vuestro.

A ti mi EX quería decirte:

Que tu cara me es borrosa a estas alturas.
Que han pasado años y mujeres sobre mí, tantas que tu nombre se divide, aunque nadie se lo pelee.
Que me hiciste llorar, reír, descubrirme.
Que si te hice daño fue de tonto, de pendejo, nunca de malo.
Que no resultó por miles de motivos distintos, pero que al menos mientras duró me la jugué por ser siempre el mismo, y supongo que hiciste igual.
Que, como dice la canción, prefiero el odio antes que el olvido, aunque me gustaría que no me odiases.
Que a veces no debí entregarte sin quitarte nada a cambio.
Que estoy desgastado de tanto querer y desilusionarme.
Que me debiste dar más oportunidades.
Que ya no soy el mismo, he aprendido, he mejorado.
Que a veces quisiera volver, pero no siempre decido yo.
Que no te guardo rencor, pero siento que no te pasa lo mismo.
Que aprendí las cosas más importantes de mi vida contigo, y descubrí la terrible verdad de que nunca me he enamorado.
Que sin ti me encuentro ahora.
Y que aunque te extraño, sigues siendo pasado, a veces te enredas en mi presente, pero contigo no hay futuro.
Por eso fuiste, a veces eres, pero no serás.

Te deseo lo mejor, aunque admito que no fue siempre así.
Y trataré en lo posible de no sumar más gente a esta enorme lista de intentos infructuosos.
Por mi bien, y el tuyo.

Quiltro
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Si quieres más, te invitamos a revisar la intervención de La Ex en el blog de M.A.C.H.O.T.E.S. , mantente atent@!

viernes, 31 de julio de 2009

Cada oveja con su pareja

Este post va dedicado al análisis profundo y exhaustivo de la siguiente frase tipo:
"Me encantan los tipos sensibles y cariñosos, pero siempre termino con los que me usan, me hacen daño y se van... ¡Es que tengo tan mala suerte!"

Primera parte: La Falacia del hombre "sensible"

La sensibilidad es algo que está definitivamente mal entendido en esta sociedad y principalmente por las mujeres. Que un hombre sea sensible, no significa que te va a escuchar cada vez que tengas un drama con tu amiga o que te vaya a comprar tampones/toallas higiénicas a la farmacia. La sensibilidad, en el contexto de la mina que usa la frase analizada, tiene que ver con cuanto se puede someter a un hombre sin que se note que se es una Bruja.

No hay hombres más o menos sensibles. No hay minas más o menos sensibles. Todos sentimos la misma variedad de sentimientos y en el mismo rango de profundidad, lo que pasa es que hay personas (independiente del sexo) que son capaces de expresar mejor o peor lo que sienten.

Las mujeres, en general, deberían sacarse de la cabeza eso de que buscan hombres sensibles. Por lo general, las minas que buscan "hombres sensibles" lo que en realidad andan buscando es un paño de lágrimas que no les pare el carro en seco (labor de la amiga por defecto). Lo que las mujeres deberían darse cuenta que buscan es empatía. Un tipo no tiene porqué entender que se siente andar adolorida y sangrando todos los meses, pero puede al menos empatizar con que no es una situación muy cómoda que digamos y, en consecuencia, escuchar el fútbol más bajito y no llegar tan tarde después de la farra. Y PUNTO.

Soy una convencida que si las mujeres mostraran un poco más de interés en los amigotes y el fútbol (aunque sea falso), las quejas de que el hombre es un energúmeno cuando ve un partido y los amigotes solamente lo llevan a la perdición descenderían un drástico 90%. Las que se seguirían quejando son las que definitivamente tienen un par de tornillos sueltos. Y sí, el ejemplo es burdo, pero efectivo.

Segunda parte: Lo que tengo/Lo que quiero

Hace un par de ¿meses? ¿semanas? atrás se hizo re popular un video de una sicóloga chilena que hablaba que las mujeres tienen un pensamiento mágico: no contentas con lo que tienen, siempre buscan algo mejor causando innumerables dolores de cabeza a quienes la rodean. Esto cae redondito con todas esas minas que se viven quejando que los hombres de sus vidas siempre las han tratado mal, que por qué no les gusta un hombre sensible y cariñoso.

No les gusta porque en realidad no les gustan los hombres sensibles, ni cariñosos. Les gusta el maldito hijo de meretriz que las hace sufrir porque eso calza perfecto con su parada de pobre víctima, mujer sensible de la cual todo el mundo se aprovecha.

Yo lo he pasado bien, mal y muy mal. Y aquí estoy, todavía en una sola pieza dispuesta a empezar cada vez que sea necesario. Y me podré quejar de que me hicieron esto, aquello y lo otro. Pero lo que pasó, pasó y a lo hecho, pecho. Las decisiones tomadas en un momento de mi vida las tomé pensando que era lo mejor. En ese momento. Ahora podrá verse como un error garrafal, pero si pudiésemos tomar las decisiones a sabiendas de las consecuencias, otro gallo cantaría.

Por eso hago una invitación a todas las mujeres a que asuman que en realidad sí les gusta el Hombre Rudo que las hace sufrir. Acéptenlo y gócenlo. Se darán cuenta que las cosas toman un cariz totalmente diferente cuando uno asume quién es y lo que le gusta. se los digo por experiencia.

Tercera parte: La Maldita Mala Suerte

Sí, las apariencias engañan. El galán que antes a una la invitaba a todas partes y era guapo-guapo, ahora ronca a todo pulmón en el sofá y con la ponchera chelera a vista de todo el mundo. El tipo sensible y artista todo especial, solamente resultó ser solamente otro niño demasiado mimado por su madre. Pero se pueden tomar decisiones. Se puede decir "¡Ya no más!" y mandarse a cambiar. Sufrir un poco, llorar lo que corresponda y seguir por la vida.

Pero eso de andarse quejando como adolescente de la mala suerte amorosa es una soberana estupidez. No existe la mala suerte. No existe la suerte, punto. Una misma se forja el camino a punta de costalazos y tropiezos, pero la responsabilidad no es de la vida, el destino, la pachamama o Cupido. Es de una misma.

Si no se tiene la suficiente capacidad de autoanálisis como para darse cuenta que hay algo mal con una si se busca una y otra vez a un hijo de la gran meretriz, eso no tiene que ver con el amor o la mala suerte. Tiene que ver con complejos varios y hágase un favor y búsquese una terapeuta y punto. Pero deje de echarle la culpa a todos, cuando claramente la culpa es de usted.

Conclusiones:

- La sensibilidad está sobrevalorada y malentendida.
- Si las personas fueran más empáticas no se acabarían las guerras del mundo, pero al menos habría mayor disposición a entender a los demás.
- Los hombres sensibles son un mito.
- Los hombres rudos, gracias a Dios, no. xD
- La mala suerte amorosa no existe.
- Quejarse de vez en cuando es bueno. Si su conducta es patológica, vaya al siquiatra.

Juana La Loca

lunes, 27 de julio de 2009

Por sus dichos los conocerán...

Una suele creer que luego de haber terminado con un individuo ya no hay más que decir, que has dicho y escuchado todo lo imaginable e inimaginable: excusas, recriminaciones, canalladas y una larga lista de etcéteras. Pues no, hay casos en que no todo queda dicho entre ambos... y las cosas que puede decirte tu flamante ex pueden sacarte de tus casillas en más de un sentido.

Voy a hacer un top ten de las frases post ruptura más WTF, desconcertantes y directamente para el bronce de las que he sabido -algunas me las han comentado mis amigas mordiendo la rabia de "puedes creer que el muy imbécil me salió con esto...?" y otras he tenido la desgracia de escucharlas de primera mano...-, porque ya que no las podré poner en el epitafio de cada uno de esos seres iluminados, al menos debieran quedar registradas aquí. O sea, qué lugar más idóneo.

Ahí vamos:

- "¿Engordaste?" -> Y a ti te dicen Mr. Tacto, ¿cierto?

- "Siempre supe que tenías razón, pero me daba paja admitirlo" -> Bueno, gracias por dejarme como la bruja de todo esto... ¡Arrancas ahora o te juro que no te dejo un solo hueso bueno!

- "¿Me das el teléfono de tu amiga/hermana?" -> A ver, déjame pensarlo... ¡NO!

- "Aún te amo, pero no podemos seguir juntos" -> ¿Lo dices por las veces que me pusiste el gorro? ¿Por cómo me celabas? Ah, no... verdad que estás en tu etapa emo.

- "Bueno, ya que ésta es nuestra última noche..." -> Sin comentarios

- "Tengo la duda... ¿me fuiste infiel alguna vez?" -> Perdón cariño, pero si mal no recuerdas fuiste TÚ el que me pateó y no al revés.

- "¡¡Podemos ser amigos con ventaja!!... ¿Un rapidito el viernes por la noche?" -> ¡¡Ni en tus sueños, so pedazo de bruto!!

- "Cuando estoy con ella me imagino que eres tú" -> No quieres saber lo que se imagina ella...

- "Será la falta de sexo..." -> ¿Perdón?

- "Lo que hagas con tu vida no me importa, pero no te vuelvas lesbiana, ¿ya?" -> Menos mal que no te importa.

Y díganme, querid@s, ¿cuáles son las frases para el bronce que ustedes recuerdan?


Señorita Gruñona

jueves, 23 de julio de 2009

Retroceder nunca, rendirse jamás

Creo que si hay algo a lo que todos aspiramos es a llegar a algún momento de nuestras vidas en donde podamos decir, de corazón, que no hay remordimientos ni arrepentimientos. Que la vida se dio como se dio y uno se la jugó al todo o nada. Poder estar en paz con el pasado.

Me gusta considerarme una persona jugada. Aunque cueste y salga medio averiada, me gusta entregarme al mil por ciento. No me gusta quedarme con la sensación de que podría haber hecho más, que podría haber ido más lejos, que si hubiese avanzado un poco más a lo mejor habría alcanzado mi cometido. Y lo que puede sonar como algo bastante positivo, para mí es un karma. Es el enemigo interno con el cual tengo que luchar cada día para que no me juegue malas pasadas.

La primera parte de mi pololeo con Antonio fue casi de película: nos parecíamos en tantas cosas, nos gustaban otro tanto más. Pasábamos horas caminando conversando de todo y de nada. Y durante un tiempo, un buen tiempo, fuimos muy felices.

No recuerdo exactamente cuando todo eso cambió. Cómo de a poco nuestra bella relación se convirtió en una batalla campal de egos, una eterna competencia de quién podía manipular más a quién. Y eso de ser "jugada" comenzó a pasarme la cuenta.

Cuando me acuerdo de todo esto, al menos ahora conozco el momento en el cual debí haberme dado por vencida y dejar que cada uno siga su rumbo, por último por la sanidad mental de cada uno. Pero no, maniática y obsesiva como soy (dos conceptos similares, mas no iguales) me empeciné en hacer funcionar a toda costa la relación. Me puse como los caballos de carrera, solamente era capaz de moverme hacia adelante con todas mis fuerzas, arrastrando todo, intentando alcanzar una meta que ni siquiera tenía clara.

Eventualmente mi propia testarudez se rió en mi cara. Los dos habíamos puesto todas nuestras esperanzas en una relación que, por mala que fuera, era lo único bueno que teníamos en la vida en esos momentos. Así que cuando finalmente logramos ponerle un punto final a la situación fue un espectáculo monumental.

Por mucho tiempo culpé al pobre Toño de todo el asunto. Era incapaz de mirarme al espejo y reconocerme dentro del monstruo en que me había convertido ¿Siempre es tan fácil culpar a los demás en vez de asumir las propias responsabilidades? Supongo que sí.

Ahora, cada vez que me acuerdo del Toño, Robbie Williams susurra a mi oído:
I loved the way we used to laugh, I loved the way we used to smile
Often I sit down and think of you for a while
Then it passes by me and I think of someone else instead
I guess the love we once had is officially
Dead
Juana La Loca

lunes, 20 de julio de 2009

La Templanza

Querido público, hoy tenemos el grato placer de dejar con ustedes el relato de una de nuestras seguidoras, Catalina. Disfrútenlo, coméntenlo y envíen sus colaboraciones a soy.la.ex@gmail.com

Siempre he creido que las niñas son odiosas, envidiosas y resentidas. Pero así y todo poseen una caracteristicas que ellos, como masa, no poseen... LA TEMPLANZA. (excepciones hay en todas partes, vale decirlo).

Por raza, me consta que por muchas ganas que se le tengan a un individuo en cuestion, una no saltará a colgarse al cinturón del susodicho y lo tirará al piso para darle un porrazo de antología.

No.

A eso se le llama templanza. Se prefiere los múltiples contactos en un espacio tiempo, por el gusto de estar compartiendo con esa persona.

Pero (algunos de) ellos... ellos, no. Ellos definitivamente piensan con la cabeza equivocada y se jactan de que "no pueden evitarlo porque son hombres".

PERDÓN?!

Pues hoy me he desayunado con un tópico de estos: "no puedo acompañarte porque mis hormonas no me dejan"... O sea que te importa un pepino mi compañía o mi inocente amistad; y las veces que te salvé la vida, enano malagradecido, fue porque guardabas la secreta esperanza de tirarme al piso y mandarte flor de polvo, porque al nene, al pobre víctima inocente de su sistema endocrino "las hormonas no lo dejan".

Entérate que a mí sí me interesaba tu amistad, por tu persona, por lo que teníamos en común. Las veces que te ayudé fue de buena fe y no porque se me pasase semejante asunto por la cabeza. Ni estando sola, kinder!

Pero no... decidiste arruinar AÑOS de amistad por una calentura inexplicable y dejarme enfadada y desilusionada por el genero masculino en general. Yo que tú, duchas frías, cariño.... duchas frías.

Catalina

 
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