jueves, 13 de noviembre de 2008

¡Déjame tomar en paz!

La gente cuando anda empiernada cambia y es una verdad que no tiene nada de nuevo. Lo que sí llama la atención es cuánto cambia la gente. O cuánto exige el otro que cambies tú.

Me gusta salir y me gusta tomar. Soy amiga de mis amigos y cuando hay que armar un carrete todos me miran a mí para organizarlo.

Varias de mis amigas son iguales (aunque ninguna tiene una sed como la mía) y los diferentes amigos que he tenido siempre han sido buenos pa’l hueveo. Y ahora que ha pasado harto copete por mi garganta, es algo que no estoy dispuesta a transar.

A Andrés lo conocí en la Universidad, carreteando. Los carretes llevaron a las conversaciones lo que llevó a lo obvio y al poco tiempo comenzamos a pololear. Hasta ahí, todo bien. Disminuimos un poco las salidas en patota para poder pasar más tiempo juntos, lo que me pareció normal.

Pero de manera casi imperceptible comencé a pasar más y más tiempo con Andrés, hasta que se convirtió en mi único mundo. Dejé de ver a mis amigos y de ir a la U. Las salidas a carretear eran cada vez más esporádicas y con el pasar de los meses cada vez terminaban peor.

Si salíamos juntos, en el mismo momento en que mis manos se posaban en un vaso, Andrés levantaba una ceja y dejaba de interactuar con los demás, para quedarse solo en un rincón fumando, mientras yo era el centro de atención.

Como cada vez veía y salía menos con mis amigos, intentaba aprovecharlo al máximo, intentando mantener el equilibrio entre los ronaldos y las copuchas. Andrés cada vez con peor cara. Cuando yo llegaba a la tercera o cuarta copa, Andrés rumiaba un “Me voy” y se iba.

La primera vez quedé media pa’ dentro. Pensé que era una broma y cuando pasaron los minutos y no había rastro de Andrés, salí a buscarlo. Lo encontré a unos metros del local donde estábamos.

¿Por qué te fuiste?”, pregunté extrañada. “Me carga que tomes y como te pones cuando tomas. Si quieres te puedes quedar, pero yo me voy”. Tiró su pucho al piso y comenzó a caminar.

Error 1: Haber salido a buscarlo. Si no hubiese salido, el pastel se hubiese visto obligado a irse solo (era y es demasiado orgulloso) y yo hubiese seguido pasándolo bien con mis amigos.

Error 2: Haber salido demostró cuán manipulable soy. Una ceja levantada y un bufido enojado bastaban para que Andrés lograra que yo hiciera lo que él quería.

Recuerdo haber querido preguntarle (gritarle) cómo cresta podía decir que no le gustaba que tomara si me conoció media ebria carreteando en la Universidad y con o sin copete (y con y sin él) siempre sido igual de centro de mesa. Que cómo no se daba cuenta que había abandonado a las personas más increíbles de mi vida (increíbles porque aún así siguieron siendo amigos míos) solo por estar con él.

Pero la cosa no acabó ahí. Pensé que como el drama era que él me viera tomar, comencé a salir sola, con gente que él no conocía (para incluso ahorrarle las molestias de los comentarios de lo que había hecho-dicho-tomado). ¡Craso error!

No contento con armarme show antes de salir, comenzaba a llamarme cada veinte minutos para saber cómo estaba, con quién estaba y dónde estaba. Y seguía así hasta que yo llegaba a mi casa, hecha una furia con él por ser tan paco y no dejar que disfrutara mi carrete y hecha una furia conmigo por ser tan imbécil como para permitirle hacer todo eso.

La historia no duró mucho tiempo más así. Al final por insoportable se llevó la rotunda PLR y no lo volví a ver más.

Moraleja

Una puede ceder en muchas cosas. Ser más paciente, amable, tierna. Aguantar los gritos desaforados cuando juega Chile y de vez en cuando la llamada ebria “te esssstraño, mi amorrrrrr”. Filo con todo eso. He descubierto que los hombres generalmente terminan cediendo más que las mujeres en pos de evitar peleas sin sentido (de las cuales las minas tienen la culpa el 90% de las veces).

Pero hay algo que uno no debería estar dispuesta a transar jamás: la honestidad con una misma y con su forma de ser.

En mi caso particular, me enseñó a incluso poner más pino a la parte más detestable de mi persona (lo centro de mesa y buena pal gritoneo y el copete), pero más bien para usarlo como un slogan encubierto: “Hey, así soy yo, lo tomas o lo dejas”.

Y hasta el día de hoy, cada vez que me tomo una cerveza, me acuerdo de Andrés y solamente sonrío. Por la cerveza. Por la libertad.

10 comentarios:

Karenvon dijo...

Jajajaja me acuerdo que una vez fui al cumpleaños de una amiga y el pololo la huuevio todo el rato que si no era porque se tomaba un copete, era porque prendió un cigarro, o era porque quería ir para otro lado la pobre después del mentado carrete que era más pituco que Mary Rosse McGuill...

Por suerte a mi no me pasa eso con mi pololo, en general carreteamos harto solos, pero yo igual salgo con él y sus amigos, y él igual va a los cumpleaños de mis amigas o juntas de esas de antaño xD ... y con lo de tomar y eso para nada en realidad los dos somos bien lanzados a la vida así que seríamos bien cínicos de pararle el carro al otro...finalmente llegamos hechos bolsa jajajaj

Saludos!

Veronica dijo...

q es carrterear?

es verdad cuando te quieren cambiar esta todo mal...no me lo banco...es final seguro..me banco consejos, pero soy grande y decido por mi..asi como no me gusta joder al otro..
yo no yomo..pero siempre hay alguna cosa que al otro le jode para romperte las pelotas y poner a prueba cuan maleable sos...
el amor es otra cosa...y cdo empiezan con los pedidos ridiculos...bye bye adios.

gracias por pasar por mi blog.seguire pasando por aca.
besos

Natalia Alabel dijo...

que las minas tenemos la culpa el 90% de las veces??!! discrepo totalmente. No es así, para nada. La cosa es compartida.

Besos

analix dijo...

qué buenas que están las cervezas, no?
y los amigos
y el cotorreo

salud!
por todo eso

Melpómene dijo...

fiestas..

amigos...



wow...


me ha gustado mucho tu blog...

saludos

que estes bien

Myriam dijo...

Bueno, yo no tengo el problema de tomar porque casi no tomo (y mi novio tampoco), pero el tema de fondo tampoco es ese. El punto es que si alguien te conoce de una manera, te tiene que bancar así. Punto.

Encuentro re feo después andar sacando esas cosas, que son parte de uno, en cara. O sea, si no te gustan las minas que toman, entonces búscate una mina que no tome, pero no intentes cambiar a tu pareja.

Sería mi aporte =P

Saludos!!! n_n

**Sweetblood** dijo...

La idea esta siempre en no intentar cambiar al otro, y eso es algo que no pidieron conmigo.


saludos!!!!

Magda dijo...

creo q me basto una sola vez en mi vida con "jugar a ser quien no soy" para darme cuenta que NO SE PUEDE estar con alguien q no te acepta con todos tus colores y matices.. (weno el consejo es pa los dos lados) pero es que no cabe ni siquiera la posibilidad de duda.
La mina q no toma que esté con un weon que no lo hace tampoco y viceversa, pero ojo con los hipocritas..

Admito q despues de haber quedado mas cagada que pañal de guagua aprendí, pero al menos aprendi. Siento, y debo admitir que después de "el", cuando me volvieron a pedir pololeo (claramente otra persona) le dije: asi viene el paquete, lo tomas o lo dejas.

Y soy feliz. punto.

Mely dijo...

A mí me habría servido harto que me quitaran el copete en un par de ocasiones, wajaja.

Pero qué lata estar con alguien que, en vez de admitir que no te acepta, busca cambiarte porque "así serás mejor y más feliz" o por cualquier motivo. Y no lo digo sólo en el ámbito de la pareja.

Saludos!

boo dijo...

Mmmm... esta historia me huele conocida... pero como me cambiaron el nombre, me hare el desentendido...

 
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