domingo, 11 de enero de 2009

Tragicomedia

En esta calurosa tarde de verano tenemos el aporte de unas nuestras lectoras, Eperamos que lo disfruten y lo comenten.

La Ex


Unos cuantos post atrás se refirieron a la mal llamada solidaridad femenina y/o masculina (en la cual no creo, porque el instinto reproductivo es más fuerte que toda racionalidad, lo que origina las mariconadas para conseguir ese objeto de deseo) y de inmediato, se me vino a la cabeza un caso tragicómico que me tocó muy de cerca.

Aunque está más bien relacionado con el afán redentor que poseemos algunas mujeres y a la incorrecta interpretación de "darlo todo por amor".

Se trata de una conocida mía, gorreada una infinidad de veces por su marido. Para facilitar las cosas, diré que se llamaba Cornelia. Hace dos años, su marido enfermó y nunca más recuperó la salud. La pobre Cornelia cuidando a un patán desahuciado, del cual nunca me ha dicho qué enfermedad padece. Ella asegura que es un cáncer, pero el historial sexual de este tontón me hace pensar que se pegó el SIDA. A ese toque.

Pues bien. El tipo está hecho un estropajo físicamente, y en la parte moral anda por las mismas. Cornelia lo cree al borde de la muerte. Sufre viendo como el hombre de su vida se está muriendo. Cornelia aguanta que su marido le pida que intente encontrar a su amante -con la cual duró cuatro años- porque quiere ver a su patas negras antes de morir.

Lo peor es que mi conocida ha obedecido al enfermito. Llamó a Carabineros, a los diarios nacionales y a la PDI, buscando a la susodicha que colaboró para que su cabeza luciera más enramada que la de Rodolfo el Reno.

En la comisaría, los pacos se rieron en su cara, tratándola de "vieja loca" por pretender encontrar a la amante del marido... y no para sacarle la mugre, precisamente.

Y acá no termina la historia: el marido la jode porque todavía no ve a su amante. Ella llora y yo le pregunto: ¿Por qué sigues con él? Cornelia me contesta "Porque lo amo".

Sin comentarios.

Conclusión: Está bien que el amor te lleve a cometer locuras, pero hay que diferenciar de las locuras "sanas" de las locuras al borde del ridículo. La historia de hoy es un ejemplo extremo de esta última definición.

Anémone

4 comentarios:

Boo! dijo...

Cuando se hacen cosas estupidas, uno merece que le pasen ese tipo de cosas.

Ella tiene lo que merece, ni mas ni menos.

Myriam dijo...

Lo merece.

Una cosa es el amor, otra la estupidez y esto ya parece masoquismo puro.

Y no, no es que lo ame. Es simplemente que se desprecia y odia demasiado.

Mely dijo...

Estoy de acuerdo con Boo, excepto en dos cosas: primero, eso de "hacer cosas estúpidas". A veces, no es necesario pasar a la acción para cometer un gran error. Basta con que uno/a autoconvenza de que ama a alguien, sin darse cuenta de que es obsesión/miedo a la soledad/algo así.

Lo segundo: dudo que Cornelia se lo merezca. Es como decir que todas las víctimas de femicidio merecían la muerte por haber tomado una mala decisión. Si fuera por eso, no existiría la raza humana. Ella está asumiendo su responsabilidad y, al parecer, está lo suficientemente hundida como para que le duela.

Igual le recomendaría que le diga al desahuciado que la amante murió. Sería una mentira cruel, pero ¿qué más da? Al fin y al cabo, parece que la patas negras no lo visitó más y, después de tanto daño causado, el tipo sólo puede aspirar a la misericordia divina, no a la de su mujer.

Sorry, me alargué.
Slaudos!

Mely dijo...

(Ahora que releo el comentario... no estoy de acuerdo con nadie xD)

 
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