domingo, 21 de junio de 2009

Mi primera vez

Hay una canción de Arjona (puajjjj!) que dice "tuve sexo mil veces, pero nunca hice el amor". La verdad es que a la canción jamás le había encontrado sentido cuando estuvo de moda y yo era una púber demasiado entretenida en mi propio mundo como para andar conociendo mundos ajenos. Pero agarró sentido cuando me enamoré, en serio, por primera vez.
Mi primer hombre fue mi primer pololo. Nos conocimos en la universidad y fue un flechazo instantáneo. Pasó el tiempo y los besos y las tomadas de mano ya no eran suficientes así que pasó lo que tenía que pasar. Para él, también virgen, fue un acontecimiento y desde ese entonces se acercó aún más a mí. En cambio, para mí el asunto eventualmente se transformó en un mero trámite. Me gustaban sus caricias, pero no tanto. Me gustaban sus besos, pero no tanto.
Con el tiempo empecé a preguntarme por qué le ponían tanto color al tema del sexo cuando yo lo encontraba lo más fome y rutinario del mundo. Él se esforzaba por hacerme sentir bien, pero no lo lograba. Las cosas entre nosotros comenzaron a ponerse feas hasta que en un momento el sólo recuerdo de las veces que habíamos tenido sexo me empezó a dar entre asco y angustia. No quería que me tocara, que me viera, que me besara. El sexo se transformó en un mécanico mete-saca que me tenía siempre mirando al techo rogando a Dios, Buda, Alá y al Dalai Lama que el tipo acabara luego para yo correr a ducharme, vestirme y salir corriendo de ahí. Finalmente, la cosa se acabó y cada uno siguió su camino.
Pasó mucho tiempo antes de que yo siquiera pensara en estar con alguien más. No tanto por la experiencia con mi primer pololo, sino porque entraba en pánico al saber que eventualmente tendría que acostarme con alguien más. Tuve algunos affaires olvidables que siempre me hacían pensar que yo estaba hecha de piedra. Escuchaba con envidia a mis amigas hablar del tipo con que se habían acostado la noche anterior y las había dejado pidiendo agüita. Yo quería sentir eso, yo quería a alguien que me moviera el piso así, que perdiera la razón al toque de sus manos y que no quisiera despegarme jamás de su piel. Parte de ese pensamiento se debe a demasiada novela romántica, lo reconozco, pero por muy melosa y fantasiosa, algo tienen de verdad.
Y, finalmente, mi deseo se hizo realidad cuando conocí a Eduardo. Si bien al comienzo no le dí mucha bola, luego de un par de salidas y conversaciones eternas me comenzaron a pasar cosas. Lo veía y quería saltarle encima ahí mismo, me importaba un bledo la gente o el lugar. La primera vez que nos besamos, sentí un shock eléctrico de pies a cabeza que me convenció de que de su lado no quería moverme nunca más.
Pasó el tiempo e hicimos el amor. Y mirando hacia atrás, con mi primer pololo perdí la virginidad, pero fue solamente una cosa técnica. Con Eduardo hice el amor por primera vez. Y cuando estaba con él sentía que todo se iba lejos, que por esos momentos en que estábamos juntos sólo existíamos los dos. Pasábamos tardes enteras amándonos, mirándonos, conociéndonos. Cada rincón de su piel era un paisaje nuevo y excitante; cada vez que estábamos juntos era diferente a la anterior. Cuando no estábamos juntos en lo único que pensaba era en él, en sus manos, en su cuerpo.
Y ahora, que él ya no está, me doy cuenta de cuanta diferencia hay entre un follón de entretención y estar con alguien y hacer el amor. Es cursi, claro que sí. Pero por lo general, lo cursi y los lugares comunes son las cosas más ciertas que pueden haber.
Juana La Loca

11 comentarios:

LaVieEnRose dijo...

Hola! Me encantó tu post y coincido plenamente con tu conclusión.
Yo no quiero más no sentir!

un beso!

Lunatica dijo...

Si es veradd eso de tener sexo y hacer el amor, yo prefiero lo segundo y por ahor ano me ha pasado y espero no me pase.Es una sensacion que te recorre por todo el cuerpo y te dan ganas de hacerlo todo el tiempo jajajaj... Besos!

Loren@ dijo...

jeje Juana la Loca q buen nombre!! somos dos!
na q decir comparto cada palabra de tu post, que tan cierto es hacer el amor q a tener sexo, he experimentado ambas y no hay nada como hacer el amor.
cariños

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con que hacer el amor es lo mas lindo que hay, jugar, entretenerse y descubrir al otro envuelto en un halo de ilusiones es demasiado genial...

Pero el sexo por deporte no siempre es tan malo... Hay veces en que te juntas con alguien solo para tirar, y ambos lo saben.... y por ello es una experiencia puramente fisica y ultra liberadora, donde no te tienes que urgir con el miedo de perder a aquel, o con las inhibiciones de "que va a pensar de mi si hago o digo esto o esto otro"

Lo penca es tener que tener sexo por obligacion... Como en el caso de tu primer pololo... Yo creo que no tiene que ver con la presencia o ausencia de amor... Yo creo que tiene que ver con la presencia o ausencia de deseo... No es facil "fingir" desear a alguien a quien quieres mucho, pero que en el plano fisico no funca mucho... ¿Como decirle "te tengo cariño, pero no me calientas" sin que le duela?

Abrazos
Tity

Cris dijo...

Que se yo, a mi me gusta el sexo, y cuando lo tuve sin amor muchas veces me gustó y algunas anduvieron medio flojas.
El hacer el amor es genial, pero creo que todo ese ceremonial que tenemos con nuestras parejas, muchas veces se diluye con el tiempo y también pasamos a solo tener "sexo" con ellos.

Gaby dijo...

Es verdad uno hace el amor por primera vez cada vez que se enamora.... Un beso

♋ Mariposa dijo...

Que buen post, lleguè de la mano de Gaby (contar mis dìas) y de a poco irè explorandolo.
saludos!!!

Myriam dijo...

No puedo no citar a Woody: "El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores" XD

Saludos! n_n

nadasepierde dijo...

Creo que es como decis, uno puede hacer mil veces el amor con alguien, pero va a haber una, que es la que te marca la diferencia, y ahi te das cuenta que lo de antes, no fue nada. De ahi en mas, menos que eso, ya no te va. Que bueno si encontras esa persona...que terrible si solo es pasar.
un beso

Anaís Sandiego dijo...

Lamentablemente tuve primero la experiencia de tener sexo que la de hacer el amor. Pero en el momento que uno siente esa diferencia es ya imposible volver atrás.

La primera vez que uno tiene sexo es una fecha. La primera vez que uno hace el amor es un hito en la vida. Ésa es para mi la diferencia.

Saludos.

Anaís S.

Mujer moderna dijo...

Totalmente, es increíble como hay gente que nos genera sensaciones indescriptibles a nivel fisico y psicologico y otra que no nos produce nada, seran lo que llaman "cuestion de piel"?

 
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