sábado, 21 de marzo de 2009

¡Por fin!

Una vez dije que había cometido un error al decirle a Froilán que su amistad era muy importante para mí. En realidad, el único error fue no decirle más cosas.

Hace unos meses logré entender mis sentimientos hacia él. Durante harto tiempo pasé borrándolo y agregándolo a mi MSN, me agradaba hablar con él pero me dolía que no sintiera lo mismo, que no demostrara interés en mí como amiga o persona (para qué hablar de algo más).

Finalmente, la conclusión llegó: lo quiero. Con minúsculas y sin fuegos artificiales. Aunque me haya dejado con urticaria a las ex y a los solteros recientes hasta el fin de mis días. Acepto sus virtudes y también sus defectos aún si él no acepta los míos, me gusta estar con él y me da igual si le intereso o no. Basta con que a mí me interese. Y no, no lo imagino como pareja ni como un mejor amigo.

Después de eso, mi actitud hacia él ha mejorado.

Un día viernes, le hablé por MSN y le mencioné que andaba triste por un tema -problemas del corazón pero, como no quiero que me haga la misma después, no entré en detalles-. Para sacarme información y hacer que me abriera emocionalmente, empezó a hablarme de su ex-ex, la que estuvo siempre presente entre nosotros. Afortunadamente, no me dolió volver a leer sobre ella y, más aún, incluso le di algunas ideas y consejos (porque parece que ella no tuvo tanta suerte como yo para superar la relación).

Ahí aproveché de mencionarle su anterior obsesión por la ex-ex y, sin pena ni rabia, le ennumeré todas las cosas innecesarias que me contó de ella y las actitudes que demostraron mi segundo lugar. De muchas no se acordaba y le creo, porque no es mal tipo.

Lo lindo es que admitió sus errores y me comentó que fui importante para él, porque le entregué apoyo y cariño en un momento difícil de su vida. Yo, que juraba haber sido egoísta.

Así que ahora soy libre, por fin: no le guardo rencor, no me importa su ex-ex, no me duele haber sido la relación de transición porque ahora tengo la certeza de haber hecho un excelente trabajo, sé que fui importante y que, si cometí algún error... ¡no fueron tantos como los que cometió él!

Moraleja: Ten claro lo que sientes por tu ex y admítelo, sea lo que sea. Una vez que te sinceras contigo mismo/a, te cuesta menos vivir con su recuerdo.

MilDiez

3 comentarios:

David C. dijo...

bonito lo que haz escrito.

Ale dijo...

No puedo estar más de acuerdo. Nos vivimos mintiendo a nosotras, que no, que no nos gusta, que no lo recordamos, etc etc etc. Y nos quedamos eternamente pegadas.

Berenizz dijo...

Ah, me parece una exelente texto. Terriblemente cierta la moraleja. Es así, admitir ciertas cosas es la única forma de seguir adelante, no necesariamente olvidando. Muy bueno.

Besos!

 
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